Como desde hace ya algunos años, el pueblo de La Caldera celebró su Natalicio el pasado 30 de Septiembre. Hubo un acto protocolar en horas de la mañana y a la tarde, luego de una misa, un festival con sorteos y la actuación de varios números artísticos. Desde nuestro medio enviamos nuestra salutación a todos los vecinos de esta localidad a la que pertenece nuestro multimedios.

Si bien es cierto que no hay una fecha fundacional del pueblo de La Caldera, luego de una investigación histórica, el municipio por ordenanza estableció la fecha del 30 de Septiembre de 1591 como el de su natalicio. Esto se debe a que precisamente ese día se hizo entrega a la Compañía de Jesús (Los Jesuitas) de estas tierras por parte de uno de los lugartenientes del Lic. Hernando de Lerma, Fernando Toledo y Pimentel quien las había recibido de la corona española por su participación en la conquista

De acuerdo a los registros históricos de la época fue el Presbítero Juan Forte, superior de la Compañía de Jesús quien recibió la donación Luego la orden jesuítica crea allí la Misión dedicada a “Nuestra Señora de Copacabana”. Se construyen, templo, escuela y talleres. Siendo esta misión jesuítica la que permitió el crecimiento de lo que hoy es el pueblo de La Caldera

Esta misión respondió a un proyecto de inspiración evangélica y a la vez fue templo, escuela y taller y es aquí donde surgen las raíces promotoras de la comunidad dando el valor entrega y dedicación de los padres jesuitas que trabajan de maestros, artesanos y obreros.
Bajo su orientación se cultivaron amplios campos y en los cerros crecía el ganado vacuno, yeguarizo, caprino y ovino. Se fue formando una importante población de españoles, indios y unos pocos negros.
En 1615, La Caldera, figura en los títulos a nombre del Padre Pedro Pimentel, tomando el nombre de Estancia de La Caldera, favorecido por el asentamiento de los religiosos y el florecimiento económico de la zona.
Previo al nacimiento de este lugar y como antecedente histórico, en 1565, el presidente de la Audiencia de Charcas, ordenó al Capitán Martín de Almendras, que iniciara una nueva ruta de penetración, por La Quebrada de Humahuaca.
Al morir Almendras, en la lucha con los naturales, los Capitanes Jerónimo de Alanís y Juan de Siancas, se hicieron cargo de la Expedición.
La misión de La Caldera, se dice que fue la que mejor se desarrolló en los alrededores de la jurisdicción de Salta, por alrededor de 230 años.
Se dice que en la zona de La Caldera, existían molinos, explotación de minas y hasta una famosa curtiembre, de la cual quedan restos actualmente, en la zona de El Angosto, por Campo Alegre. Allá por fines del siglo XVIII, La Caldera, fue paso obligado en la ruta que unía Salta con Jujuy y el resto de las poblaciones del Alto Perú.
Hay dos teorías sobre el nombre de La Caldera:
Una de ellas, nos recuerda de la existencia en la época de la Evangelización de un jesuita de apellido Caldere o Caldera y la otra nos habla de una fundición de plomo, la que tenía una gran fuente de agua cristalina y se asemejaba a una caldera.
De allí, se dice que fue tomando fuerza, hasta que quedó, con su nombre actual; La Caldera. Hoy en día descansa y guarda sus recuerdos y misterios, abrazada por los cerros y el viejo río que la atraviesa de sur a norte.
Los Jesuitas, fueron expulsados de América, después de ello, en 1780, se pudo conocer un inventario, el que cuando hace referencia a la Estancia de La Caldera, se menciona, La Capilla de Tres Tirantes y varios bienes de la misma.
La Estancia de La Caldera, es adquirida después por un señor de apellido De Los Santos y es entonces cuando se comienzan a construir algunas viviendas alrededor del oratorio.
Es uno de los pueblos salteños que mejor conserva su arquitectura de la primera mitad del siglo XIX, con sus casas de amplias galerías y barandas al frente, con prolijos jardines que se cobijan bajo la sombra de frondosos y añosos árboles nativos.
Pero La Caldera, más allá de sus orígenes jesuíticos, guarda el encanto y el atractivo de aquellos pueblos que pareciera que viven al margen del tiempo y la distancia y donde lo cotidiano tiene un valor inapreciable.
Tiene un clima privilegiado y tiene la suerte de estar enclavado en la orilla misma de la hermosa selva tucumano-Oranense, más precisamente en el valle de Siancas, donde la frondosidad y el verdor de su vegetación, es admirable.
La Caldera tierra de gauchos, uno de los últimos pueblos, donde se puede ver a diario, a niños, jóvenes o mayores, realizando múltiples diligencias, que hacen del hombre, su vida y sus costumbres, pero, de a caballo. Tierra, donde el artista, el escritor y el poeta, encuentran la inspiración, para el vuelo de su metáfora creadora.
Hacia fines del siglo XVIII, La Caldera, fue una posta más del Camino Real, aquel que unía, las poblaciones del Alto Perú.
Hoy se recuerda este trazado, con la MARCHA PATRIOTICA PÓR EL HISTORICO CAMINO REAL.
Marcha de a caballo que realizan todos los años, desde una Provincia a otra, los Municipios y las Agrupaciones y Fortines Gauchos de San Antonio y El Carmen, por la Provincia de Jujuy y Vaqueros y La Caldera, por la Provincia de Salta.
El camino de cornisa comenzó a construirse en el año 1930, lo que marco un nuevo tiempo, por desgracia malo, para el crecimiento del pueblo. La nueva ruta, dejó lejos el ingreso del camino obligado, lo que produce una gran merma en la actividad social económica, del Pueblo, aunque le parezca difícil de creer.
“El paso del tiempo, en La Caldera, nos dejó una rica herencia cultural. Una plegaria a Dios, un sentimiento gaucho emocionado, una anécdota de sus calles, de su monte o de su gente, el trote de un caballo por sus calles arboladas.
Sus grandes y típicas casas coloniales, una guitarra o tan solo su poesía, el aire puro de sus campos y de sus cerros, junto al silbo de los pájaros al atardecer.
Se derrama por sus cerros, el encanto de su chicha, la vida misma, en una copla que entona una comadre.
El dulce encanto de alguna paisana bailando la zamba o el grito gaucho del hombre curtido, que montado en su caballo, trajina a diario por sus campos o del domador, corajudo, que realza su figura, embelleciendo las fiestas criollas, de su pueblo Caldereño” afirma el vecino Tito Toledo al referirse al tema.
La Caldera era punto obligado en la ruta que unía Salta con Jujuy y las poblaciones del Alto Perú, figuraba como referencia en el itinerario de Lima a Buenos Aires.
Por estos lugares pasaron los soldados de la campaña al Alto Perú y entre otros, personajes como Arenales, Gorriti, Belgrano y nuestro héroe máximo, el General Martín Miguel de Güemes y como si esto fuera poco también paso en su viaje a la Catedral de nuestra ciudad Capital, la imagen del Señor del Milagro.
Durante la guerra por la Independencia La Caldera supo también de los inquietantes momentos que se vivieron a sus alrededores.
El Combate de Los Sauces
“El cinco de Mayo de 1817, se escribió una brillante página de la historia, cuando el General Güemes y sus gauchos derrotaron a la tercera invasión realista venida desde el Alto Perú al mando del español, De la Serna, en el Combate de Los Sauces.
Y muy seguro, que en esa oportunidad, habrán estado a las órdenes de nuestro Caudillo, lanza en mano y golpeando sus guardamontes gauchos como :
Sarapura, Corimayo, Sumbay, Vilte, Yugra, Corimayo, Mamaní, Lamas, Cruz, Quipildor, Borja, Cayo, Chiliguay, Maidana, Lozano, Mercado, Santos, Tabarcache, Vera y tantos otros con apellidos de la genuina etnia Caldereña” relata Toledo un fiel defensor de las costumbres de la zona.
“Ya en crecimiento, se resuelve crear la primera escuela. El 13 de Mayo de 1864, La Caldera, cobra importancia política ya que por algunas luchas internas, el gobierno de la Provincia, se asienta en esta Localidad, fue cuando José de Uriburu, derroca a su tío Juan Nepomuceno de Uriburu.
En 1935 la capilla es refaccionada y ampliada como consecuencia de las gestiones del presbítero Demetrio Cairo, lográndose el dictado de una ley para tal fin.
La Caldera, fue testigo de acontecimientos históricos por ser un lugar estratégico en el camino del alto Perú.
La localidad de La Caldera se ubica dentro del Valle de Siancas a 24 km de distancia hacia el norte de la capital de la provincia de Salta por ruta nacional Nº 9, Panamericana Juan Bautista Alberdi.
El departamento tiene una superficie de 1140 km: y limita al norte con la provincia de Jujuy, al este con el departamento general Güemes, al sur con el departamento Capital, y al oeste con el Departamento de Rosario de Lerma.
Además del sentimiento gaucho, su costumbre, la antigua estructura edilicia colonial, la tranquilidad de su paisaje; La Caldera tiene su Cristo penitente.
Consiste en una estatua gigante representando a Jesucristo, con una masa de dieciséis toneladas y una altura de veintidós metros.
Esta escultura, la realizó el artista plástico tucumano Juan Carlos Iramaín,
Obra solicitada por el Gobernador de Salta, Don Ricardo Joaquín Durand, fue inaugurada en 1969.
También y sumándose a otro atractivo, La Caldera muestra a sus turistas, El Embalse Campo Alegre, Ing. Alonso Peralta.
Es un lago artificial, ubicado a 5 Km. al norte del pueblo, cuyas aguas están destinadas al regadío de sembrados de Parajes y Poblaciones del Valle de Siancas y como reserva de agua de la Ciudad de Salta.
Fue construido a principios de la década del 70, ubicado a unos 1421 msnm, circundado por cerros y cañadas, se accede por un camino de cornisa a la vera del río Caldera por la Ruta Nacional nro. 9.
Este embalse y todo su entorno son aptos para el desarrollo de actividades deportivas, entre las que sobresalen la navegación a vela, pesca deportiva, deportes náuticos, y cabalgatas por sus alrededores” finaliza Toledo.
LOS FESTEJOS DE ESTE AÑO
Habiéndose superado, aunque de manera parcial, la pandemia de Covid el municipio  se animó a preparar una celebración popular donde actuaron los ballets locales y algunos artista finalizando la fiesta con el acostumbrado canto del “Feliz Cumpleaños”. Tanto los vecinos como las instituciones compartieron una noche agradable y jolgoriosa con la idea de poder volver, en un futuro no muy lejano a repetir las experiencias de años anteriores que se establecieron desde la gestión del ex intendente Mendaña y que se ha conservado en el tiempo.
Sin dudas, resta investigar históricamente y sobre todo reivindicar a las comunidades verdaderamente originarias de la zona a fin de poder contar la historia completa del desarrollo humano y cultural local. Esto queda pendiente y se espera que en algún momento se lo pueda documentar.

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