Los problemas del Departamento de La Caldera  revelan la ausencia de una planificación territorial y la falta de protagonismo vecinal. Sin programas de gobierno y faltos de visión política que permitan un consenso para el cambio, las autoridades hipotecan el progreso vecinal

SALTA-LA CALDERA-VAQUEROS- POR ERNESTO BISCEGLIA.– Los vecinos en La Caldera y Vaqueros enfrentan una decadencia política e institucional donde los Concejos Deliberantes han dejado de cumplir su misión de contralor y representación vecinal, mientras los intendentes están naufragando en sus administraciones.

Mientras los intendentes se dedican furiosamente a la campaña política para sostener una re-relección de la senadora local, cuestiones vitales como seguridad, sanidad, agua, cloacas, educación vecinal, turismo –por lo menos receptivo-, deportes, etc, muestran falencias o directamente no existen.

El mamarracho como política turística

Emblemático ha sido el atropello a la imagen del Cristo de La Caldera, vandalizado por la intendencia con el supuesto argumento de dotar a ese municipio de un atractivo. Si el ridículo es atrayente, el objetivo está logrado.

El hartazgo ya se nota

Los vecinos van dejando notar su decepción y su hartazgo por gestiones que se han empantanado como la de Vaqueros. Luego de dos periodos de un relativo progreso, los vaquereños ven cómo la maquinaria municipal se va deteniendo y el deterioro avanza.

En La Caldera no hace falta dar mayores detalles ya que desde su asunción esa Administración ha coleccionado nada más que conflictos.

Bien decía Leandro Alem: “No puede haber buena finanza donde no hay buena política. No puede haber buena política si no respetan los derechos”.

Pero no se trata de hacer leña del árbol caído sino de plantear ideas superadoras. Es un hecho que las políticas municipales tal como las conocemos han agotado su tiempo. Resulta imprescindible avanzar hacia nuevos formatos municipales donde el vecino sea el protagonista de la historia de su pueblo y no los intendentes. Porque los funcionarios pasan, los vecinos quedan.

El Voluntariado

Hemos planteado desde nuestro libro “La Revolución Municipal” la necesidad del voluntariado, es decir, que los vecinos salgan de su zona de confort para comprometerse con su realidad. Porque la ausencia del vecino en la vida comunal es lo que favorece que los funcionarios y sus grupos se apropien para sí de la política local.

Las Juntas de Vecinos

Luego, comprometidos, los vecinos deben formar Juntas Vecinales, es decir, espacios deliberativos donde se analicen los problemas de la comunidad y se eleven al Concejo Deliberante para que legisle sobre los mismos.

Planificación Territorial

Es necesario que los municipios planteen una política de planificación territorial, porque hoy los intendentes deben mirar hacia adelante pensando en qué pueblo es el que van a dejar. Si no se puede arreglar seis contratos, poca expectativa favorable se puede esperar hacia el futuro…

Presupuesto Participativo

Un intendente debe tener imaginación y aplicar herramientas que han resultado exitosas en otros lugares del país como el Presupuesto Participativo que otorga la posibilidad de que los vecinos decidan en asambleas sus prioridades y las negocien con el Ejecutivo. No se trata de grandes obras sino de comenzar por lo elemental. En estos tiempos, “Menos es Más”.

Nueva Política-La imaginación al poder

Dirán que no hay presupuesto para nada y es verdad. Hoy los municipios viven colgados del dinero provincial, pero aquí es donde juega la inteligencia de los intendentes aprendiendo a jugar la integración entre lo público y lo privado. Los pequeños municipios son los más habilitados para realizar acuerdos comerciales con empresas que exploten recursos racionalmente a cambio de fuentes de trabajo y pago de impuestos. La fórmula no es tan compleja.

Deben los intendentes aprender el concepto de gobernanza que viene a sustituir al de gobernabilidad. La gobernanza es horizontal, trabaja con un Ejecutivo que consulta a los actores sociales y acuerda políticas comunes. El tiempo del caudillo territorial ya terminó.

La palabra clave es “capacitación”. Ya no es suficiente con que los intendentes asuman y “gobiernen”, hoy tienen que capacitarse para llegar a resultados favorables.

Porque en estos tiempos, si la política municipal no es vecinal, será sólo política, terreno fértil para los inútiles y los oportunistas. Hoy la prioridad es gobernar para el vecino, por el vecino y con el vecino.

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