El 17 de Agosto y los valores perdidos del General José de San Martín

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El Aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín recrea la necesidad de meditar sobre los valores de un hombre cuya Gesta encuentra raíces en territorio salteño, porque en el año 1814 cuando llega a Salta a reemplazar al General Manuel Belgrano –San Martín entonces era Coronel- observa sobre el territorio la realidad de una guerra que para Buenos Aires era lejana. La Metrópoli del Plata siempre estuvo ajena a los problemas del interior y más preocupada en resolver y cuidar sus problemas económicos y políticos.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Sobre la tierra de Salta es que el General San Martín decide emprender la estrategia continental de cruzar los Andes para llegar a Lima por mar mientras el General Martín Miguel de Güemes avanzaba por el norte, tarea que la muerte del salteño a manos de una traición impidió que suceda.

 

Fueron los intereses de grupo, las componendas políticas de un sector que se sentía privilegiado, los que terminaron con la vida del General Güemes. Dos siglos más tarde, en la actualidad, el panorama político-social y económico de Salta continúa manejándose de la misma manera.

 

Pero ¿Qué debemos rescatar en esta fecha de estos hombres en estos tiempos tan turbulentos?

 

Allí están las obras, las campañas, los triunfos y las glorias. Las marchas militares que evocan aquellos momentos sublimes de la Patria. Pero también está el mensaje del espíritu que es el que ha logrado atravesar los siglos diciéndonos de que los sueños de una Patria grande son posibles pero cuestan el esfuerzo y el sacrificio de sus hijos, de que nada es gratis y que sólo se llega con grandes esfuerzos y la íntima convicción del triunfo.

 

¿Qué tenía el General San Martín para enfrentar tamaña epopeya libertaria? ¡Nada!

 

Lo precedía el abismo de la desidia y los intereses mezquinos de la clase gobernante porteña. Bien decía el General Belgrano en una carta a Feliciano Chiclana el 1° de marzo de 1813: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos”, era la advertencia más explícita de lo que nos sobrevendría, el unitarismo centralista contra el cual todavía luchamos.

 

Vamos viendo así cómo hay cuestiones que no hemos podido cambiar, antes bien, las hemos empeorado. Hoy, esos valores sanmartinianos, presididos por la ambición de la libertad –porque si hay ambición saludable en el hombre es la Libertad- se halla diluida ante la apatía de una sociedad que ha perdido el interés en participar en las cuestiones de la cosa pública.

El ideal sanmartiniano del VALOR ha sido proscrito ante el deterioro de la imagen del soldado que es considerado un ícono represivo antes que un argentino que asume el compromiso del servicio comunitario.

 

El valor sanmartiniano de la LEALTAD ha sido desplazado por el precio del interés.

 

El ideal del ESFUERZO ha sido reemplazado por la dádiva y el facilismo que corrompe desde las aulas el fin último de alcanzar un objetivo mayor.

 

El ideal de la GENEROSIDAD que impresionara el hacer de San Martín para con la comunidad cuyo sustento es la solidaridad, yace caído ante un exacerbado individualismo que pregona el “sálvese quien pueda”.

 

El ideal de la MODESTIA del Gran Capitán que vestía de forma escasa y sencilla, que huía de los homenajes bien ganados, ha sido cambiado por la exhibición a veces impúdica sobre todo de quienes han saqueado al Estado y de los mediocres funcionarios que se distribuyen pergaminos entre ellos.

 

El ideal de la EDUCACIÓN, ferviente lector, San Martín fundó tres bibliotecas públicas y selló la importancia por instruir diciendo al fundar la Biblioteca de Lima que: “Los días de estreno de los establecimientos de ilustración son tan luctuosos para los tiranos, como plausibles a los amantes de la libertad.”

 

El ideal de la UNIÓN NACIONAL, por la que luchó sin tregua y que lo extrañó del suelo americano antes que desenvainar su sable para derramar sangre de hermanos carece de interés sobre todo por parte de la dirigencia.

 

El ideal de la UNIDAD LATINOAMERICANA que nos lleva a preguntarnos, ¿Qué es la Gesta Sanmartiniana sino la causa de la América toda? El empeño de San Martín fue justamente ése, hacer de toda esta Sudamérica una gran Nación hermana, hoy dividida por ideologías encontradas.

 

Por fin, el ideal de la HONESTIDAD y la PROBIDAD, representados en el gesto del Libertador que dona su sueldo y el que demuestra en la tarea de gobierno que la función es un servicio y que no debe servirse de ella.

 

En el homenaje póstumo, su Mausoleo separado del templo, rodeado de bronces que recuerdan nombres y hechos gloriosos, custodiado por sus Granaderos y la silente Bandera Nacional, todo eso se ha de sublimar el día en que los argentinos logren hacer una vivencia personal y diaria de esos valores que legó el General José de San Martín.

Sólo ese día tendremos el país por el que él y hombres como Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes lucharon.

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